No todos los suplementos de Omega 3 son iguales. En los últimos años, la investigación ha puesto énfasis no solo en los beneficios del EPA y DHA, sino también en la calidad del producto final.
Contaminantes y seguridad
El aceite de pescado puede contener contaminantes ambientales como metales pesados. Por esta razón, los estudios destacan la importancia de procesos de purificación adecuados y controles de calidad estrictos.
Un Omega 3 de alta pureza reduce el riesgo de exposición a estos contaminantes y mejora la tolerancia al consumo regular.
Concentración real de EPA y DHA
Otro aspecto clave es la concentración efectiva de EPA y DHA. Productos con baja concentración requieren mayores dosis, lo que puede afectar la adherencia y generar molestias digestivas.
Desde la nutrición, se valora que el aporte sea claro, estandarizado y consistente.
Sustentabilidad y origen responsable
La evidencia científica y las recomendaciones internacionales también consideran el impacto ambiental. La sobreexplotación pesquera ha llevado a promover el uso de fuentes marinas responsables, con certificaciones que aseguren prácticas sustentables.
Conclusión
La ciencia no solo evalúa cuánto Omega 3 se consume, sino de dónde proviene y cómo se procesa. Elegir productos de alta calidad es parte de una nutrición informada y consciente.